UNA
VISION DESDE LA CEGUERA Entré
al mundo runa, de poros abiertos y comprendí que el camino del héroe,
es el camino de todos nosotros. Un sendero de vida y conocimiento, donde nos
es mostrado cada desafío y cada logro, como una pequeña parte del
rompecabezas mayor. Fui entendiendo, que para mí, enseñar o
hacer tiradas de runas, es una de las maneras de continuar aprendiendo y profundizando
en estos mensajes antiguos y actuales.
En este caso, mi ceguera
me permitió ver. |
QUIEN
SOY Recuerdo que hace ya muchos años fuí una
niña apasionada por leer, que buscaba en la feria donde se compraban verduras,
el puesto de libros para niños todos los miércoles. Tengo memoria de urgar las
bibliotecas y emocionarme. Me atraviesan imágenes borrosas de adolecer la
vida en los años setenta, de un matrimonio joven y mal avenido del que conservo
el diamante de un hijo, ya adulto. En algún momento, antes de mi ceguera ejercí
la docencia en jardines de infantes y es como si hubiera sucedido en eras anteriores
que casi desconozco. Mientras Saturno daba su primera vuelta a mi vida, Nació
mi hijo, me fui quedando ciega y la separación matrimonial se definió. Duelo
y aprendizajes. Sistema Braille, bastón blanco y coraje. Desde el fondo del dolor
asoma la energía vital como un sol que insiste en aparecer. Entonces fui transitando
diversos caminos de autoconocimiento que significaron columnas dentro de una estructura
con riesgo de derrumbe. Aprendí técnicas de digitopuntura japonesa. Me asomé
a las profundidades de la medicina tradicional china con sus meridianos y puntos
maravillosos.
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Me encontré con la fuerza de las gemas
y las piedras curativas y dialogué con ellas. Frecuenté grupos de personas ciegas
que me posibilitaron la convivencia con mi propia ceguera. Sentí por aquellos
tiempos la compañía de talleres, panes integrales y terapéuticos, grupos de autoayuda
y de bordadoras de senderos. Y así mientras que mi trabajo corporal me iba acomodando
cuerpo y espíritu, mi ser deseaba florecer en la luz, pasando a través de las
limitaciones aparentes. Mi vieja profesión de maestra volvió a hacerse presente
y me facilitó la transmisión de lo que iba sabiendo. Las runas se presentaron.
Me mostraban formas, caminos, posibilidades que se abren o que se cierran y al
oído me indicaron su propósito.
Traductora de mensajes del alma es mi actual
profesión. Buscadora de los: ¿para qué a mí? En el centro de desiertos sin brújula.
Así en el medio de la nada aparecen pistas, trazos mensajeros y vivos, orientadores
y balsámicos. Este es el sentido de una ocupación sin título, sin nombre, con
la clara intención del Amor. Cecilia
Susana Bergoboy.
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